Ya nada es lo que era (der_ketzer) wrote in sorrowland,
Ya nada es lo que era
der_ketzer
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Hola! despues de no estar muhco tiempo volvi, y ya que estoy aprovecho para postiar algo q escribi... espero q lo disfruten ^___^

 

La venganza del amor

 

Ese frio que sentía solo podía provenir de una noche romántica, de esas que uno sueña que algún día pasara con un amor, pero resulta que vivirlo es menos placentero que imaginarlo. Las gotas de lluvia golpeaban en las ventanas como queriendo pasar, pidiendo un permiso que ya sabían no se les cedería, pero aun así, intentaban una y otra vez con esfuerzos camicaces. Ese ruido me hipnotizaba, me hacia poner la piel de gallina, mientras un escalofrío que hace años esperaba a una lluvia así para salir se liberaba en mi espalda. Placeres que ninguna de los seres perfectos disfrutaran jamás, porque ellos, que conocen el amor, no disfrutan de mujeres imaginarias, sino de reales, de carne, de imperfecciones. Mi mente es perfecta, imaginativa. Idealizo, invento mujeres y las descreo cada vez que me canso, las utilizo, las cosifico para mi bien, luego las desecho, al igual que a la culpa. Por eso soy romántico, porque cuando las veo de verdad, les digo cosas muy imaginativas, les digo mentiras, les comento como las amaría para siempre, les menciono con el amor que ciento es único, y nunca nos separaremos. ¡Ilusas! Nadie tiene el valor de decirles la verdad, que tales cosas no existen, pero a quien le importa. Quien quiere un verdadero amor si las palabras bastan y los pensamientos inundan esas pequeñas cavernas llamadas oídos, y a pesar de enamorarse, nadie escuchan en verdad, ni lo real ni lo imaginario, todos repiten pero nadie logran entender, pensar y reflexionar, son esas las cualidades que aun no encontré de un ser fuera de esta habitación.

Yacía acostado en mi cama, con una frazada que sutilmente tapaba mis pies acariciándolos con una marea de calor. Las paredes blancas retenían mi cuerpo por dentro y al frio por fuera, sosteniendo cuadros que carecen de significado pero no de valor. Un sillón cubierto de terciopelo rojo junto a una mesita ratona adornaban una esquina, y en frente mío un recuerdo de mi abuela, una silla mecedora que difícilmente podía llegar a sostenes a una persona por su deteriorado estado. El suelo era una opaca alfombra azul, ajada como la mayoría de las cosas en la habitación de un considerable tamaño.

Seguí pensando en todo lo que hice en mis cuarenta años de vida, todas las mujeres que engañe. Me parece gracioso, que se les pueda decir que se las quiere ver desnudas, violadas o cumpliendo fantasías de tal manera que les encante y suspiren de amor, a pesar claro, de no haber entendido. Es increíble como artimañas de los mujeriegos pueden ser transformadas en poesía, cosificando a las mujeres para poder ser utilizadas en la imaginación del hombre, y así decirles que son la cosa más bella, cuestión que es una obvia mentira. Y sino citemos a Dante, el mas grande de los cosificadores, inútil e insociable, lo único que pudo hacer es idealizar a una mujer en sus escritos, pero jamás tocarla, eso no es verdadero amor, ni siquiera se le acerca, pero a quien le importa, no es delito.

Mientras pensaba, la lluvia paro y en tan solo un misterioso segundo el cielo se despejo, y la luz de la hermosa luna empezó a bajar, pasando por la ventana y posándose justamente en la silla mecedora de mi abuela. Me pareció extraño, porque la posición en la que estaba dentro de la habitación siempre ameritaba oscuridad, pero de lo paranoico que soy aprendí a no hacerme caso.

Como si fuera sol, la luz de la luna me dejaba ver las partículas de tierra que volaban a través del aire. Ellas parecían danzar tiernamente en la luz, aprovechando los pocos momentos de brillantez que tenían, haciéndose ver con afán de escapar por un momento de su no muy dichosa existencia. La danza empezó a hacerse cada vez más rápida, repentina y brusca, algo que era inusual más que nada porque no existía corriente de viento alguna.

Mis ojos se abrieron como si una corriente huracanada e imaginaria me impidiera serrarlos cuando empecé a divisar que las partículas se amontonaban sobre la silla, y a pesar de la luz no se veían en otro lado que no fuera arriva de la silla. Atónito y pálido observe como el polvo formaba lentamente una figura, y la figura se posaban en la silla mientras cobraba cada vez más y más forma.

Al final se formo una mujer, cuando logre denotarla solo pude pensar, porque mi cuerpo ya no se podía mover. La muchacha parecía ser joven, todo su cuerpo tenia una tonalidad gris, aunque era humana. Su pelo semi enrulado bajaba hasta mucho mas abajo de los hombros, de un color que no pude distinguir gracias al reflejo. Sus ojos eran penetrantes, comunes pero especiales, algo decían, pero no se que era. Me llamaban, pero me mantenían a la raya, y aunque eran amables, infundían en mi el temor suficiente para no moverme y solo poder tartamudear. Su cuerpo formaba un solo ser coherente y bello. Natural y armónico. Perfectas curvas (N. de A.: Curvas, no tetas o culo, ¡CURVAS!) y rectas combinadas para formar algo cuasi perfecto, que creo tenia el privilegio de presentar. Su tez blanquecina daba la idea de vitalidad, por alguna razón que desconozco. Y aunque la aparición me aterraba, me alegraba saber que tenía los ojos suficientes para poder presenciarla.

Minutos, horas, semanas o meses, no lo se ni me importa. Eso tarde en poder hablar. Pase mi mano por mi cara, luego me pellizque, para asegurarme de estar despierto y luego poder estar seguro de lo iba a contar en el trabajo. Entonces dije “¿quien sos?”... no respondió, siguió taciturna mirando a la nada, solo empezó a mecerse suavemente. “¿que haces acá?”... silencio. De repente me miro fijo a los ojos. Me hundí en una corriente que controlo mis sentidos, no pude mantener mucho tiempo la mirada, pero cuando intente correrla algo me paralizo. De repente se paro. “¿Q...? ¿Que vas a hacerme?”... Hubo un silencio, tanto de mente como de palabra, y ninguno de los dos nos movimos. Empezó a caminar hacia mí, hasta detenerse frente a mi cama, levanto una de sus manos y me toco la frente. Era suave y fría. Sus uñas largas por poco y me lastiman. Cuando me toco mi cuerpo ya no pudo responder mas, y aunque no quería me recosté. Ella sin sacar la mano de mi frente dijo: “Has sido un hombre malo. Pagaras por difamar al amor”

El amor es vida, y esta aun espera a alguien con ganas de vivir. Quien no ama no disfruta y quien no disfruta no es feliz. Una vida de tristeza no se puede llamar vida. Y es un ángel quien desatura el mundo sacando a la gente que no ha vivido ni planea hacerlo.

 

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